Veo que normalmente cuando se reseña un libro se hace referencia al motivo que hizo que se escogiese, si se leyó una buena recomendación en algún otro blog,... pues a mí esto cada vez me cuesta más, porque voy leyéndoos y abriendo otras pantallas paralelas, que si amazon, que si la xarxa de biblioteques, que si casadelibro o el fnac, i los voy comprando o encargando o reservando, con lo que se me apilan en la mesa y en el kindle (que fue mi regalo de cumpleaños de parte de mi maridín) y ... allí están, diciéndome que los lea, pero se les olvida decirme el por qué.
Tengo los 3 de Regina Román, alguna bloguera entusiasta me engatusó nada más publicarlos en amazon (y es que con esos precios los puedes pagar cada vez que los quieras leer, en caso que quieras releer algo). Creo que la bloquear entusiasta fue Blair (gracias, Blair!).
En la web
Regina Román pone que la autora escribe con 2 afanes: entretener y subir los ánimos. Y eso es lo que hace.
Resumen:
Lola, madre de un pre-adolescente de 10 años y divorciada por infidelidades de su ex, acaba de cumplir 39. Aunque es optimista, la separación de una amiga (Felicia) de la misma quinta por el mismo motivo, y el "bache" en la carrera de Rita (de profesión actriz de telenovela) que ya está en los 46, hace que (mayoritariamente por influencia de éstas) se empiece a cuestionar si ya llegó a la cumbre de su vida, y de ahora en adelante todo será ir de mal en peor. A esto se le suma que la despiden después de 14 años de entrega de su brillante puesto de trabajo sin causa que lo justifique.
Lola, en un estado anímico de pena, se va de vacaciones a Italia unos días y allí descubre que no está tan mal tener casi 40. Decide tirar por tierra todos los tópicos sobre las desgracias que le esperan con la llegada de la cuarentena que su buena y amargada amiga Rita le intenta meter por los ojos.
Impresiones:
De entrada me ha chocado un poco el primer capítulo con los siguientes, pues no es hasta el tercero que se te presenta la "heroína". Pero una vez llegados a este punto ya no he vuelto a descolocarme.
Me ha encantado sin más. Me he reído prácticamente a lo largo de toda la lectura, en 3 puntos a carcajadas.
Para mí Lola no es una mujer corriente, pues es una persona con una profesión creativa, con un cargo de responsabilidad y muy valiosa. Por otro lado está en los 40 con un físico más que agraciado, vamos, que compite con las que no llegan a los 30 y sale airosa. Pero aún con todo ello es fácil identificarse con sus pensamientos. Es como tú en los días buenos en que derrochas ingenio y te puedes quedar con todo el mundo, pero todo el rato.
La historia de amor no está mal, no me ha resultado forzada; además se salta el trozo de la ... no lo diré, porque así cuando lo leáis os quedaréis con la misma cara de pánfil@s que yo. Casi todo lo que pasa está cantado, pero no me ha molestado.
El punto fuerte, a mi parecer, es el humor, pues como en Las Tarántulas devorahombres y en Las Ranas enamoradas, la protagonista dice una cosa que completa graciosamente con sus pensamientos que nos son narrados en primera persona. No se me han hecho pesados los chistes, pues han ido variando de estilo: desde las exageraciones a lo andaluz, a las ironías más finas, los tópicos graciosos, insinuaciones de chiste, las comparaciones "salás"... Vamos, sin desperdicio. Le han faltado sólo los juegos de palabras.
Lo que más me ha gustado: leer en boca de Lola lo que llevo tiempo sintiendo y compartiendo con mis amistades, lo estupendo que es llegar a los casi40, cuando físicamente no estás del todo mal (yo ahora ya he cerrado el paréntesis a la maternidad en intensivo, y después de 9 años acarreando churumbeles, como no me aguanto de la espalda me he apuntado a la piscina, jajaja), pero intelectualmente le das 20000 patadas a la que fuiste con 20, y 10000 patadas a la que fuiste con 30.
Lo que menos me ha gustado: la crítica que Lola hace a su amiga Felicia por decidir un tipo de crianza en el que haces el "sacrificio" (como acto sagrado) de entregarte a tus hijos dejando de un lado tus ambiciones previas.
Y gracias al fabuloso Kindle y sus recortes (si es que la tecnología no tiene límites) entre mis subrayados tengo (los chistes no os los pongo para que os riáis en la lectura):
"
No era cuestión de físico, sino de soltura, esa que sólo concede la edad y el que te importe un pimiento morón lo que el mundo piense."
"
Jorge me estudió con mala leche, preguntándose qué medicina me habría hecho inmune a sus encantos, pero no era precisamente yo la más indicada para explicárselo. Esos son los regalos que te vienen con el discernimiento, con la cordura de la madurez..."
Saludos!